Prevención, tratamiento y recuperación: por qué cada vez más oncólogos recetan movimiento
Ejercicio físico y cáncer. Durante años el consejo que recibía una persona con cáncer era descansar y ahorrar energía. Hoy la evidencia dice justo lo contrario. Cada vez hay más estudios que muestran que el ejercicio físico no solo es seguro durante el tratamiento oncológico, sino que puede mejorar de forma real el pronóstico, la calidad de vida y la respuesta a la terapia.
El estudio que ha cambiado el debate
En 2025 se publicaron los resultados de CHALLENGE, un ensayo clínico internacional en pacientes con cáncer de colon que habían terminado cirugía y quimioterapia. Quienes siguieron un programa de ejercicio guiado y estructurado redujeron en torno a un 37% el riesgo de muerte y un 28% el riesgo de recaída, frente a quienes solo recibieron consejos generales sobre actividad física. Son cifras que se acercan a las de algunos tratamientos farmacológicos, con la diferencia de que aquí hablamos de caminar, hacer fuerza y mantenerse activo de forma constante.
No es un caso aislado
La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) recoge que el ejercicio físico regular puede reducir hasta un 30% el riesgo de desarrollar cánceres de mama, colon, vejiga, endometrio, esófago o estómago, y casi un 20% la mortalidad específica por cáncer. El Instituto de Salud Carlos III añade que la mayor evidencia está en el cáncer colorrectal, el de mama y el de endometrio, aunque el análisis conjunto de grandes estudios de cohortes muestra menor incidencia de casi todos los tumores malignos entre las personas más activas.
¿Por qué funciona?
La explicación no es solo «estar en forma». Durante el ejercicio se activan células del sistema inmunitario capaces de detectar y atacar células tumorales, el metabolismo cambia y reduce parte del «combustible» que alimenta al tumor, y el músculo libera unas sustancias llamadas mioquinas, con un efecto antitumoral directo. A esto se suman beneficios más conocidos: menos fatiga, menos malestar emocional y una mejor tolerancia a la quimioterapia, lo que ayuda a completar los tratamientos según lo previsto.
¿Cuánto ejercicio hace falta?
Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud son el punto de partida: al menos 150 minutos semanales de actividad moderada (o 75 de actividad intensa), más dos sesiones de fortalecimiento muscular. Quien ya cumple ese mínimo puede beneficiarse de duplicarlo, hasta 300 minutos moderados o 150 intensos por semana. Eso sí, en personas con cáncer el plan debe individualizarse según el tipo de tumor, la fase del tratamiento y la condición física de cada paciente, e idealmente contar con supervisión de un profesional especializado.
La brecha pendiente
A pesar de la evidencia, solo entre el 30% y el 40% de los pacientes oncológicos llegan a los niveles mínimos de actividad recomendados. Los propios investigadores del ensayo CHALLENGE insisten en que no basta con recomendar ejercicio: hace falta que los sistemas de salud lo integren como parte del tratamiento, con programas accesibles y acompañamiento profesional, igual que ocurre con la quimioterapia o la radioterapia.
Entrenamiento especializado en paciente oncológico en Valencia
Physis se ha consolidado como uno de los centros de referencia en Valencia para el acompañamiento del ejercicio físico en pacientes oncológicos. Al frente de este trabajo está Alba Domenech, graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, que lleva 8 años especializada en el entrenamiento con pacientes con cáncer. Alba es quien diseña y supervisa de forma individualizada cada programa, adaptándolo a la fase del tratamiento, el tipo de tumor y la condición física de cada paciente, y es la responsable de acompañar en Physis a todas las personas que confían en el centro durante este proceso.
Si crees que podemos ayudarte o conoces a alguien que pueda agradecer esta información, no dudes en compartirla, empezar a entrenar será un antes y un después para sobrellevar mejor la enfermedad.